La vida en el mar




La velocidad y la duración de la natación están muy unidas: La natación a altas velocidades probablemente dura unos segundos, mientras que la natación a velocidades más bajas, puede durar indefinidamente.

Las Orcas son los mamíferos marinos más rápidos que hay. Alcanzan velocidades de hasta 30 millas por hora o 48.4 kilómetros por hora, pero la velocidad usualmente preferida oscila entre las 2 a 6 millas por hora o 3.2 a 9.7 kilómetros por hora. Son muy ágiles en el agua; cuando nadan en la superficie, lo hacen por muy poco tiempo: 30 segundos o menos.

Las Orcas generalmente bajan a profundidades entre los 100 a 200 pies (30.5 a 61 metros). La inversión más profunda que se realizó, bajo condiciones experimentales fue de 900 pies o 274.3 metros.

Cuando se sumergen, las Orcas tienden a regresar a la superficie cada 4 o 5 minutos aproximadamente. En la superficie del agua toman de dos a cinco inhalaciones de aire en un intervalo de cinco a diez segundos antes de volverse a sumergir. Inversiones largas se han observado. La inversión más larga observada en el océano fue de 12 minutos. Bajo condiciones experimentales, las Orcas se han sumergido por 15 minutos.  Todos los mamíferos marinos tienen adaptaciones fisiológicas especiales, que usan durante la inmersión.

Estas adaptaciones permiten a las Orcas, conservar oxigeno mientras están bajo el agua. Cuando se sumergen, la sangre es enviada a los tejidos que tiene mayor tolerancia a los bajos niveles de oxigeno, para que a los pulmones, el corazón y el cerebro, les llegue una mayor cantidad de oxigeno.

Los músculos de las Orcas tienen una gran cantidad de una proteína que comparte el oxigeno. Esta proteína guarda el oxigeno y previene que los músculos sufran una deficiencia de oxigeno.
Las Orcas respiran por un solo orificio respiratorio, que poseen sobe la superficie dorsal de su cabeza. Las Orcas dejan de respirar cuando están bajo el agua; abren el orificio respiratorio justo antes de volver a la superficie para exhalar; En la superficie las Orcas rápidamente inhalan aire y cierran la entrada del orificio antes de volverse a sumergir.


Cuando una Orca exhala, el agua de mar que se ha depositado sobre el orificio respiratorio, es expulsada hacia arriba junto con los gases respiratorios. El agua del mar y el vapor de agua que se condensan en los gases respiratorios, se expande en una ráfaga de gases y agua que delatan la ubicación de las Orcas, como también de las Ballenas.

Las Orcas tienen un período en el cual aguantan la respiración mucho más tiempo que un humano, y cambian más aire proveniente de los pulmones con cada respiro.


Grupo de Orcas respirando


Las Orcas acumulan una gran cantidad de la grasa de su cuerpo, en una gruesa capa, que se encuentra justo debajo de la piel. Esta grasa aísla a la Orca y le da forma a su cuerpo. También funciona como una reserva de energía.

La temperatura del cuerpo de las Orcas es de 97.5 grados Fahrenheit o 36.4 grados Centígrados. Hay una dispersión de calor desde la grasa hasta la piel del animal.  El sistema circulatorio de las Orcas está diseñado para conservar, disipar y para mantener estable la temperatura de cuerpo.

Las arterias el las aletas pectorales, aleta dorsal y en los extremos de la cola están rodeadas de venas, de esta manera parte del calor de la sangre que proviene de las arterias, es transferido a las venas, que contienen sangre más fresca. Este concurrente intercambio de calor ayuda a las Orcas a mantener estable la temperatura de su cuerpo.

Cuando una Orca se sumerge, la sangre es enviada lejos de la superficie de la piel, esta disminución de circulación, conserva el calor para el cuerpo. Si después de un prolongado ejercicio, o si el animal se encuentra en aguas cálidas, la Orca debe entonces perder calor.

En este caso se incrementa la circulación de las venas cerca de la superficie de la piel, en las aletas pectorales, la aleta dorsal y en los extremos de la cola y disminuye en las venas que retornan la sangre fresca al cuerpo. Así el calor excesivo es expulsado fuera del cuerpo. 

El cuerpo fusiforme de las Orcas y un reducido número de extremidades, reduce la cantidad de áreas de la superficie del cuerpo, que están expuestas al entorno. Esto ayuda a las Orcas a conservar el calor del cuerpo.

 

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