
Las
Orcas tienen un muy bien desarrollado sentido de la audición. La
corteza auditoria del cerebro está altamente desarrollada. El
rango auditivo de las Orcas está ubicado entre frecuencias de
0.5 a 100 Khz. en comparación con el rango auditivo de los
humanos que es de solo 0.02 a 17 Khz. La sensibilidad máxima de
las Orcas es de 15 Khz.
La
mayoría de la recepción del sonido probablemente tiene
lugar a través de la mandíbula inferior. Las Orcas
también pueden recibir sonidos a través del suave tejido
y los huesos que rodean el oído.
El hueso de la mandíbula inferior, el cual está lleno de
grasa, aparentemente conduce las ondas de sonido, por los huesos de la
mandíbula hasta el oído medio. La mandíbula
inferior de las ballenas dentadas es ancha y hueca en la base, donde se
une al cráneo.
Dentro de este hueso, muy delgado, hay un depósito de grasa que se extiende hasta la parte de atrás del área auditiva, donde está el conjunto de huesosillos auditivos. Los sonidos son conducidos a través de este hueso hasta el oído medio y entonces a los centros auditivos del cerebro, mediante el nervio auditivo.
Las
Orcas tienen una pequeña abertura auditiva a solo unas cuantas
pulgadas detrás de los ojos. Cada abertura conduce a un reducido
canal y a un tímpano. Algunos científicos creen que las
Orcas pueden recibir sonidos mediante estas aberturas, otros por el
contrario; piensan que las mismas no son funcionales.
Una forma de espuma rodea los huesos del oído por todos los
lados. Esta espuma contiene aire. Este aire detiene las ondas de sonido
que viajan por el agua y por los tejidos vivos. Varios
científicos creen que esta espuma aísla
acústicamente a los oídos, permitiendo a la Orca saber de
qué dirección proviene el sonido.

Gráfico del camino que toma
el sonido
Las Orcas tienen un agudo sentido de la vista, en los dos ambientes: Adentro y afuera del agua. Sus ojos, aproximadamente del mismo tamaño que los ojos de un toro, se encuentran a cada lado de la cabeza, justo detrás y arriba de la boca.
Glándulas
localizadas a los extremos de la órbita de los ojos, secretan un
mucus aceitoso, como una jalea, que lubrica, limpia las impurezas y
probablemente ayuda a mantener la vista libre mientras la Orca nada.
Esta secreción también puede proteger el ojo de
organismos nocivos.